Por desgracia los niños malgaches desde bien pequeños afrontan su vida de una forma bastante dura. Ya que la pobreza en Madagascar es muy pronunciada.

Todo esto viene dado por el problema político que se creo en su país con el golpe de Estado ocurrido en 2009.

El nivel de probreza de su población en la actualidad es de un 92%.

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Pobreza

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Sin escolarización

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Trabajo infaltil

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Desnutrición en menores de 5 años

La historia de Tantely

Tantely es el nombre de la chica de la foto. Tiene 11 años, ¡es todavía una niña!

Hace no mucho tiempo me encontraba caminando por el centro de Antananarivo, capital de Madagascar. Desgraciadamente, durante 24 horas al día se puede uno topar con niños de cualquier edad mendigando por esa zona, ¡como en muchos otros puntos de la ciudad!

Frente a mí apareció un grupito de tres. No me fue difícil reconocer a Tantely, jugadora de nuestra escuela 67 Ha Nord Ouest. Iba acompañada de sus dos hermanos, de 6 y 4 años. Me contaron que eso es a lo que se dedican los fines de semana, a mendigar, para poder conseguir algo con lo que ayudar a su familia y comer.

Les llevé a una pastelería cercana, donde no se atrevían a entrar. Cuando conseguí que lo hicieran, no sabían qué pedir. Era la primera vez en su vida que entraban en un lugar así. La bolsa que les llené de comida la cerraron sin probar bocado y la llevaron, tal cual, a su chabola, donde la  compartieron con el resto de la familia.

Tantely significa miel en malgache. No parece, sin embargo, que la vida de esta pobre niña y su familia tenga ese mismo sabor.

La historia, sin embargo, tiene una parte bonita. Cuando ella me vio, no le cabía la alegría en el cuerpo. ¡Para ella yo significo baloncesto, algo que le hace feliz!

Tenemos muchos niños en nuestras escuelas con condiciones de vida muy duras, tanto o más queTantely.

¡No desaproveches la oportunidad de ayudarles o apadrinarles!

La historia de Samara

2015

Samara llevaba dos años participando en nuestra escuela de baloncesto del colegio de primaria EPP Barday, en Majunga, al noroeste de Madagascar.

Nuestro coordinador de la zona comprobó a la vuelta de las vacaciones, con sorpresa, que el chico, de 11 años, había abandonado nuestra actividad y, no solo eso, la escuela también. Se trata de un chico siempre motivado por el deporte, que nunca faltaba a los entrenamientos o partidos. En cuanto le fue posible, acudió a su casa, a preguntarle a su madre, del padre no se tienen noticias desde hace muchos años, los motivos por los que ha abandonado la escuela.

Tristemente, la eterna historia se repetía, la familia no tiene dinero y el chico se veía obligado a buscarse la vida para conseguir unas monedas que ayuden a alimentar a sus hermanos cada día. Por suerte, a la madre no fue difícil convencerla. Gracias a una beca de nuestra ONG el niño ha vuelto a estudiar y a practicar ese deporte que tanto le gusta, el baloncesto.

En la foto podemos ver el momento en que la familia es informada por nuestro coordinador de nuestra ayuda.